84, Charing Cross Road

Helene Haff

Anagrama

267 páginas

“Me encantan esos libros de segunda mano que se abren por aquella página que su anterior propietario leía más a menudo” (105).

Si hoy queremos comprar un libro escaso, tenemos múltiples opciones online para conseguirlo.  Pero imagine usted si era una apasionada de los libros en busca de ediciones especiales y publicaciones raras en 1949.

Hellene Hanff, habitante de Nueva York, encuentra una librería para proveerse de libros especiales.  El equipo de trabajadores del lugar se empeña en buscar las ediciones de los pedidos.  El único problema es que está en Londres, justamente en el número 84 de Charing Cross Road. 

Esta novela epistolar es una compilación de la correspondencia real durante más de 20 años entre la señora Hanff, los miembros de la librería, especialmente Frank Doel y su familia.  Del pedido de libros y el pago de lo adeudado, se pasa a una relación personal que solo pueden entender aquellos que aman los libros y encuentran una causa común en la emoción de encontrar ese ejemplar tan buscado. 

20 años transcurren entre ires y venires de cartas… 20 años en los que también el mundo cambia.  Crece una amistad entre los correspondientes, quizás diríamos una familiaridad.  No necesitan haberse visto nunca, no necesitan conocerse, basta con saber que siempre se puede confiar en alguien rodeado de libros.

No solo un mar los separa, también una realidad.  Londres vive los racionamientos de la II Guerra Mundial y la postguerra, dificultades para conseguir bienes que, aunque simples, se convierten en preciosos, como las medias de seda.   Hanff en cambio vive su propia realidad muy diferente en Nueva York. 

La joven Hanff al paso de los años se convertirá en guionista y un personaje reconocido del arte estadounidense.  ¿Conocerá la librería en Crossing Road?  Tal vez no importa pues ese rincón de Londres, esos amigos nunca vistos están más cerca que quienes viven en la puerta del lado.

De no olvidar*

“Con la llegada de la primavera necesito un libro de poemas de amor”. (147)

“Pero ustedes son libreros, claro…, y se les nota: han temido que una dedicatoria manuscrita en el libro le hiciera perder valor…, cuando para su actual propietaria lo habría incrementado muchísimo. (Y posiblemente también para un futuro propietario. A mí me encantan las inscripciones en las guardas y las notas en los márgenes: me gusta el sentimiento de camaradería que suscita el volver páginas que algún otro ha pasado antes, así como leer los pasajes acerca de los que otro, fallecido tal vez hace mucho, llama mi atención.)” (400)

“Va contra mis principios comprar un libro que no he leído previamente: es como comprar un vestido sin probártelo”.  (611)

“Personalmente creo que no hay nada menos sacrosanto que un mal libro e incluso un libro mediocre.” (761)

“(…) alguien lo ha leído: se abre espontáneamente por sus pasajes más bellos, y el fantasma de su anterior propietario me señala párrafos que jamás he leído antes”. (778)

“Donne hay que leerlo en voz alta: es como una fuga de Bach”.  (1077)

* los números en paréntesis corresponden a la ubicación en Kindle.

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